🧪 Laboratorio sonoro · Aura Radio
El tercer sonido: lo que oyes y nadie está tocando
Suenan dos tonos y tú oyes un tercero que nadie toca. Lo descubrió un violinista en 1714 y puedes comprobarlo ahora, con cascos.
Escribí dos piezas con nombres que parecen hermanos, Il Terzo Suono y El Trino del Diablo, y por el camino me topé con una pregunta que no podía dejar pasar: ¿ese «tercer sonido» existe de verdad o es otra leyenda de violinista?
Un violinista que oyó algo que no estaba
Giuseppe Tartini fue uno de los grandes violinistas del siglo XVIII. En 1714, en Ancona, notó algo raro: al tocar dos notas a la vez, se oía además un tercer sonido, más grave y más suave que los dos que sonaban. Lo llamó terzo suono, el tercer sonido.
Él lo explicaba con aire: las dos cuerdas ponían en movimiento masas de aire que producían la nota extra. Hoy sabemos que ocurre, en buena parte, dentro de nuestro propio sistema auditivo, no en el instrumento: el oído no responde de forma perfectamente lineal y fabrica sonidos nuevos con los que le llegan.
Su sonata más famosa, El trino del diablo, tiene su propia leyenda. Según contó el astrónomo Lalande, Tartini le explicó que había soñado que el diablo tocaba el violín para él, y que al despertar intentó escribir lo que había oído y se quedó muy lejos. Son dos historias distintas, el sonido que no está y la música que no se puede escribir, pero me pareció justo que compartieran página.
Lo probé con dos tonos
Preparé dos tonos puros, sin instrumento de por medio: uno a 1200 Hz y otro a 1800 Hz. Suenan a la vez y tú escuchas por debajo. Aparece un sonido grave, a unos 600 Hz, que no está en ninguno de los dos. Es la resta: 1800 menos 1200.
Lo mejor llega cuando haces subir y bajar el tono agudo. Hay dos fantasmas posibles: la resta simple, que sube con él, y otro más sutil, que se mueve al revés y baja cuando el tono sube. Según los estudios, este segundo se oye incluso a volumen bajo. Así que si te parece que el sonido fantasma baja cuando el tono sube, no te falla el oído.
Ahora te toca a ti
He montado un laboratorio sonoro con este experimento y otros once: una nota grave que no suena y la oyes igual, una escalera que sube sin parar, un latido que solo existe dentro de tu cabeza, una nota escondida en el ruido o un ritmo que acelera para siempre. Todo se genera en tu navegador, sin descargar nada.
Empieza con el volumen bajo, porque son tonos agudos, y con cascos si puedes. Cada oído es un poco distinto: lo que oyes tú también cuenta.