Laboratorio sonoro · Aura Radio
Sonidos que tu cabeza inventa
Doce ilusiones auditivas generadas en tu navegador, sin ningún archivo de audio. Lo que suena es físicamente sencillo; lo que oyes lo construye tu oído y tu cerebro. Funciona en el móvil o el ordenador, sin descargas ni registro.
Cómo funciona
- Prepárate. Busca un sitio tranquilo y ponte los auriculares (cada experimento te dice si los necesita).
- Volumen bajo. Empieza con el volumen en torno al 30-40 % y súbelo solo si hace falta, poco a poco.
- Sigue los pasos. Pulsa «Escuchar», cierra los ojos y sigue las instrucciones de cada experimento.
Las doce ilusiones
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El tercer sonido
Tonos de combinación · Mejor con auriculares
Suenan dos tonos agudos y quietos: 1200 Hz y 1800 Hz. Escucha con atención por debajo de ellos: aparece un tercer sonido más grave, a unos 600 Hz, que nadie está tocando. Activa el barrido: el tono agudo sube y baja, y el sonido fantasma se mueve… pero no siempre en la dirección que esperas.
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La nota que no suena
Fundamental ausente · Sin auriculares
Se oye una nota grave y llena. Pulsa «Quitar la fundamental»: desaparece el tono más grave del sonido… y sigues oyendo la misma nota. Cambia la altura con el deslizador y comprueba que tu cabeza sigue la nota que falta.
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La escalera infinita
Glissando de Shepard–Risset · Sin auriculares
Un sonido que sube y sube y sube sin parar… y nunca llega arriba. Cambia la dirección y la velocidad: el efecto funciona también bajando.
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El latido que no está en el aire
Pulsos binaurales · Con auriculares
Con cascos, un oído recibe un tono y el otro, uno casi igual pero ligeramente más agudo. Oirás un latido lento dentro de la cabeza. Quítate un auricular: el latido desaparece.
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El que llega primero manda
Efecto de precedencia · Mejor con auriculares
Un chasquido se repite por los dos lados a la vez, pero uno llega un poco más tarde. Con el retardo a 0 lo oirás en el centro. Sube el retardo: el sonido se va hacia el lado que suena primero, aunque el otro lado suene igual de fuerte.
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Lo que suena no es lo que oyes
Ilusión de la octava · Con auriculares
Con cascos, cada oído recibe dos tonos que se alternan: 400 y 800 Hz, cambiando cada cuarto de segundo, y siempre con un tono distinto en cada oído. Escucha qué oyes realmente: ¿un tono agudo en un oído y uno grave en el otro? Ahora gira los cascos al revés y compara.
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Sube o baja, depende de ti
Paradoja del tritono · Sin auriculares
Suenan dos notas seguidas, separadas por medio octava (un tritono). La pregunta es sencilla: ¿la segunda es más aguda o más grave que la primera? No hay respuesta correcta: personas distintas oyen cosas opuestas con exactamente el mismo audio.
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Una nota escondida en el ruido
Tono de Huggins · Con auriculares
Con cascos, el mismo ruido llega a los dos oídos y suena a «sssshhh», sin ninguna nota. Al activar el efecto aparece una nota débil flotando en el ruido, aunque en cada oído por separado no hay ninguna.
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La nota que deja el silencio
Tono de Zwicker · Sin auriculares
Escuchas ruido al que le falta una banda de frecuencias. Cuando el ruido se detiene, en el silencio puedes oír unos segundos una nota débil que no ha sonado: como la imagen que queda en la retina tras mirar una luz intensa.
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El tono que no se interrumpió
Continuidad auditiva · Sin auriculares
Un pitido se enciende y se apaga, con huecos entre medias. Cuando rellenamos los huecos con ruido, tu cerebro «arregla» el sonido y lo oyes como un pitido continuo, aunque en realidad sigue cortado.
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El ritmo que acelera para siempre
Ritmo de Risset · Sin auriculares
Un pulso que se acelera y se acelera sin parar… y sin que el ritmo llegue nunca a ser frenético. Es el equivalente rítmico de la escalera infinita.
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Dos melodías donde hay saltos
Ilusión de la escala · Con auriculares
Cada oído recibe una secuencia que salta de grave a agudo y de agudo a grave. Pero lo que oyes son dos melodías suaves, una aguda en un oído y otra grave en el otro: tu cerebro reorganiza las notas.