Detrás de la Música · Aura Radio
Bienvenidos a Aura por Dentro, en Aura Radio. Elena, ho
Episodio completo de Podcasts IA sobre "Bienvenidos a Aura por Dentro, en Aura Radio. Elena, ho" con Alex y Elena.
Alex: Bienvenidos a Aura por Dentro, en Aura Radio. Elena, hoy toca el tema que más incomoda, y por eso mismo no podíamos seguir esquivándolo.
Elena: El rechazo a la música hecha con inteligencia artificial. Que existe, que es grande, y que en buena parte tiene razón.
Alex: Ya empezamos fuertes. Pero antes de defendernos de nada, vamos a mirar qué está pasando fuera, porque no es una impresión nuestra.
Elena: Empecemos por los números, que son los que explican el enfado. Según Deezer, a mediados de este año ya más de la mitad de lo que se sube cada día a su plataforma está generado por inteligencia artificial.
Alex: Estamos hablando de unas noventa mil canciones al día. Y ahora el dato que cambia la lectura: eso apenas es entre un uno y un tres por ciento de lo que la gente escucha.
Elena: O sea, se sube muchísimo y casi nadie lo oye. Y según la propia plataforma, la gran mayoría de esas pistas se considera fraudulenta: cuentas que suben música para inflar reproducciones y cobrar.
Alex: Y eso es importante para entender la reacción. Mucha gente no está rechazando la tecnología. Está rechazando la basura que llega con ella.
Elena: Y las plataformas han respondido de maneras muy distintas. Bandcamp, a principios de este año, prohibió la música generada con inteligencia artificial, sin matices.
Alex: Qobuz no la prohíbe, pero la etiqueta y la deja fuera de sus selecciones editoriales. Y Deezer la saca de las recomendaciones y de las listas que hace su equipo.
Elena: En la radio, lo más sonado fue el compromiso de iHeart, una cadena enorme de Estados Unidos, con más de ochocientas emisoras. Lo bautizó como Garantizado Humano.
Alex: Y fíjate en la letra pequeña de ese compromiso, porque es muy reveladora. Dice que no pondrán voces sintéticas que se hagan pasar por personas, ni locutores creados por máquina.
Elena: Hacerse pasar. Esa es la palabra que importa. Y vuelve en el caso que a mí más me enseñó algo.
Alex: Cuéntalo.
Elena: Una emisora de Sídney tuvo durante meses una locutora generada con inteligencia artificial, con voz y cara de una empleada real, y no lo dijo. Cuando se supo, el escándalo no fue la tecnología.
Alex: Fue el silencio. Que durante meses el oyente creyera una cosa que no era. Y una emisora polaca que sustituyó a sus presentadores por voces artificiales tuvo que echarse atrás en una semana.
Elena: Así que ya tenemos tres razones de rechazo, y cada una merece su respuesta. La primera: el spam y el fraude. La segunda: el engaño. Y la tercera, que es la más seria: de dónde salió el entrenamiento.
Alex: Los modelos que generan música aprendieron de música hecha por personas. Muchas veces sin permiso, y casi nunca pagando. Esto no es una sensación, está en los tribunales.
Elena: Las discográficas más grandes demandaron a las dos empresas más conocidas, y acabaron firmando acuerdos con ellas: modelos con licencia, límites de descarga, pagos a futuro a los artistas que participen.
Alex: Y a la vez, a finales de julio, un tribunal de Múnich le dio la razón a la sociedad de autores alemana contra la empresa de la herramienta que usamos nosotros, por versiones anteriores de su modelo. Es una sentencia de primera instancia, recurrible, y todavía no se ha fijado ninguna indemnización.
Elena: Y lo decimos tal cual, Alex: la herramienta con la que se hace esta música está metida en un conflicto legal que no se ha resuelto. No sabemos cómo acabará. Y quien te diga que sí lo sabe te está vendiendo algo.
Alex: Esa es la primera cosa que hacemos distinta, aunque sea incómoda: no esconder la parte que no está clara.
Elena: La segunda cosa es la más sencilla. Decir que es inteligencia artificial. Sin rodeos, en esta emisora, en el blog, en la historia de cada canción.
Alex: Y no por modestia, sino por respeto. Si el rechazo nace del engaño, lo mínimo es no engañar. Quien nos escucha sabe lo que está escuchando.
Elena: La tercera diferencia es que detrás hay una persona. No una máquina de café donde aprietas un botón. Una persona que decide qué falta, escribe las letras, elige qué se publica y tira casi todo lo demás.
Alex: Eso lo contamos en otro episodio de esta serie. La herramienta genera el audio. Lo demás, que es la mayor parte del trabajo, son decisiones.
Elena: Y la cuarta es el contexto. Cada canción tiene su historia escrita en primera persona, su letra sincronizada, su sitio en el día. Una canción suelta entre noventa mil al día no es nada. Con su historia y su lugar, ya es otra cosa.
Alex: Y la quinta, que es una decisión de escala: no estamos aquí para inundar nada. Una emisora que se curó a mano compite en otra liga que una máquina de subir pistas.
Elena: Ahora toca ser justos con el otro lado, porque no todo el rechazo es un malentendido. Un músico que vive de su trabajo tiene motivos de sobra para estar enfadado.
Alex: Y hay quien piensa, de buena fe, que una canción sin vivencia detrás no es arte. Esa discusión no se gana con argumentos, se vive. Y no vamos a decirte que estás equivocado.
Elena: Lo que sí podemos prometer es lo que depende de nosotros: no mentirte sobre lo que es, y contarte cuando algo cambie. Si una sentencia o una ley nos obliga a cambiar cosas, lo diremos aquí.
Alex: Y ahora, Elena, la confesión que llevábamos tiempo debiendo.
Elena: Sí. Ya que estamos pidiendo transparencia: tú y yo tampoco somos personas. Somos dos voces sintéticas, escritas por una persona real.
Alex: Y lo decimos hoy porque sería muy raro dedicar un episodio entero a defender que no se esconde nada, y seguir escondiéndolo nosotros.
Elena: Eso sí: lo que hay en la parte de juguetes de la web, el laboratorio, el solfeo y el teclado, no usa inteligencia artificial. Es síntesis y análisis de sonido en tu propio navegador.
Alex: Esto ha sido Aura por Dentro, en Aura Radio. Si no estás de acuerdo con algo de lo que hemos dicho, es normal. Nos escuchamos.
Letra de la Canción
Alex: Bienvenidos a Aura por Dentro, en Aura Radio. Elena, hoy toca el tema que más incomoda, y por eso mismo no podíamos seguir esquivándolo. Elena: El rechazo a la música hecha con inteligencia artificial. Que existe, que es grande, y que en buena parte tiene razón. Alex: Ya empezamos fuertes. Pero antes de defendernos de nada, vamos a mirar qué está pasando fuera, porque no es una impresión nuestra. Elena: Empecemos por los números, que son los que explican el enfado. Según Deezer, a mediados de este año ya más de la mitad de lo que se sube cada día a su plataforma está generado por inteligencia artificial. Alex: Estamos hablando de unas noventa mil canciones al día. Y ahora el dato que cambia la lectura: eso apenas es entre un uno y un tres por ciento de lo que la gente escucha. Elena: O sea, se sube muchísimo y casi nadie lo oye. Y según la propia plataforma, la gran mayoría de esas pistas se considera fraudulenta: cuentas que suben música para inflar reproducciones y cobrar. Alex: Y eso es importante para entender la reacción. Mucha gente no está rechazando la tecnología. Está rechazando la basura que llega con ella. Elena: Y las plataformas han respondido de maneras muy distintas. Bandcamp, a principios de este año, prohibió la música generada con inteligencia artificial, sin matices. Alex: Qobuz no la prohíbe, pero la etiqueta y la deja fuera de sus selecciones editoriales. Y Deezer la saca de las recomendaciones y de las listas que hace su equipo. Elena: En la radio, lo más sonado fue el compromiso de iHeart, una cadena enorme de Estados Unidos, con más de ochocientas emisoras. Lo bautizó como Garantizado Humano. Alex: Y fíjate en la letra pequeña de ese compromiso, porque es muy reveladora. Dice que no pondrán voces sintéticas que se hagan pasar por personas, ni locutores creados por máquina. Elena: Hacerse pasar. Esa es la palabra que importa. Y vuelve en el caso que a mí más me enseñó algo. Alex: Cuéntalo. Elena: Una emisora de Sídney tuvo durante meses una locutora generada con inteligencia artificial, con voz y cara de una empleada real, y no lo dijo. Cuando se supo, el escándalo no fue la tecnología. Alex: Fue el silencio. Que durante meses el oyente creyera una cosa que no era. Y una emisora polaca que sustituyó a sus presentadores por voces artificiales tuvo que echarse atrás en una semana. Elena: Así que ya tenemos tres razones de rechazo, y cada una merece su respuesta. La primera: el spam y el fraude. La segunda: el engaño. Y la tercera, que es la más seria: de dónde salió el entrenamiento. Alex: Los modelos que generan música aprendieron de música hecha por personas. Muchas veces sin permiso, y casi nunca pagando. Esto no es una sensación, está en los tribunales. Elena: Las discográficas más grandes demandaron a las dos empresas más conocidas, y acabaron firmando acuerdos con ellas: modelos con licencia, límites de descarga, pagos a futuro a los artistas que participen. Alex: Y a la vez, a finales de julio, un tribunal de Múnich le dio la razón a la sociedad de autores alemana contra la empresa de la herramienta que usamos nosotros, por versiones anteriores de su modelo. Es una sentencia de primera instancia, recurrible, y todavía no se ha fijado ninguna indemnización. Elena: Y lo decimos tal cual, Alex: la herramienta con la que se hace esta música está metida en un conflicto legal que no se ha resuelto. No sabemos cómo acabará. Y quien te diga que sí lo sabe te está vendiendo algo. Alex: Esa es la primera cosa que hacemos distinta, aunque sea incómoda: no esconder la parte que no está clara. Elena: La segunda cosa es la más sencilla. Decir que es inteligencia artificial. Sin rodeos, en esta emisora, en el blog, en la historia de cada canción. Alex: Y no por modestia, sino por respeto. Si el rechazo nace del engaño, lo mínimo es no engañar. Quien nos escucha sabe lo que está escuchando. Elena: La tercera diferencia es que detrás hay una persona. No una máquina de café donde aprietas un botón. Una persona que decide qué falta, escribe las letras, elige qué se publica y tira casi todo lo demás. Alex: Eso lo contamos en otro episodio de esta serie. La herramienta genera el audio. Lo demás, que es la mayor parte del trabajo, son decisiones. Elena: Y la cuarta es el contexto. Cada canción tiene su historia escrita en primera persona, su letra sincronizada, su sitio en el día. Una canción suelta entre noventa mil al día no es nada. Con su historia y su lugar, ya es otra cosa. Alex: Y la quinta, que es una decisión de escala: no estamos aquí para inundar nada. Una emisora que se curó a mano compite en otra liga que una máquina de subir pistas. Elena: Ahora toca ser justos con el otro lado, porque no todo el rechazo es un malentendido. Un músico que vive de su trabajo tiene motivos de sobra para estar enfadado. Alex: Y hay quien piensa, de buena fe, que una canción sin vivencia detrás no es arte. Esa discusión no se gana con argumentos, se vive. Y no vamos a decirte que estás equivocado. Elena: Lo que sí podemos prometer es lo que depende de nosotros: no mentirte sobre lo que es, y contarte cuando algo cambie. Si una sentencia o una ley nos obliga a cambiar cosas, lo diremos aquí. Alex: Y ahora, Elena, la confesión que llevábamos tiempo debiendo. Elena: Sí. Ya que estamos pidiendo transparencia: tú y yo tampoco somos personas. Somos dos voces sintéticas, escritas por una persona real. Alex: Y lo decimos hoy porque sería muy raro dedicar un episodio entero a defender que no se esconde nada, y seguir escondiéndolo nosotros. Elena: Eso sí: lo que hay en la parte de juguetes de la web, el laboratorio, el solfeo y el teclado, no usa inteligencia artificial. Es síntesis y análisis de sonido en tu propio navegador. Alex: Esto ha sido Aura por Dentro, en Aura Radio. Si no estás de acuerdo con algo de lo que hemos dicho, es normal. Nos escuchamos.